Les doy la bienvenida a este blog.
Iniciaré con un post en donde incluyo el texto del discurso de agradecimiento del arquitecto Richard Meier al recibir el premio Pritzker, máximo galardón de arquitectura, en este texto habla sobre su fascinación por el color blanco, la cual comparto. Aquí les dejo el texto:
“Me encuentro agradecido y honrado profundamente al recibir el premio Pritzker de Arquitectura 1984. Nunca pense que esto me sucedería en el transcurso de este año. Quisiera agradecer a la Fundación Hyatt por este premio para el arte de la arquitectura; es profundamente significativo en la influencia de la calidad de la arquitectura alrededor del mundo.
Me gustaría compartir con ustedes, esta noche, la conversación continua que tengo con mis hijos Joseph y Ana. Esta gira, alrededor de la pregunta ¿Cuál es tu color favorito? Joseph, quien tiene cuatro años y nueve meses, siempre replica, verde y afirma cuando se le pregunta ¿por qué?, …”el verde es el color del zacate, los árboles son verdes, el verde esta a nuestro alrededor, es el color de la primavera y de los billetes de dólar”.
Ana, quien tiene tres y no le gusta ser superada por Joseph, afirma que su color favorito es el azul, y que, “el cielo es azul, las piscinas, los estanques y los lagos son azules”. Ellos me miran y me preguntan, “Papi, ¿Cuál es tu color favorito?” Y siempre que jugamos este juego, mi respuesta es la misma: “el blanco es mi color favorito. “Pero papi, dice Joseph, no puedes escoger el blanco. El blanco no es un color, el blanco no esta en el arco iris, tienes que escoger algún color que este en el arco iris, como el rojo o el verde, el azul o el amarillo.” Y yo debo de explicarles que para mi, el blanco es el color más maravilloso porque con el se pueden ver todos los colores del arco iris. Para mí, es el color en el cual la luz natural refleja e intensifica la percepción de todos los matices del arco iris, los colores que están constantemente cambiando en la naturaleza, para la blancura del blanco, el blanco nunca es blanco, siempre se está transformando por la luz, la cual cambia por el cielo, las nubes, el sol y la luna.
Convencionalmente el blanco siempre ha sido visto como símbolo de perfección, de pureza y de claridad. Si nos preguntamos por que esto es así, nos damos cuenta que otros colores tienen valores relativos dependiendo de su contexto, el blanco retiene su absolutez. Al mismo tiempo pude funcionar como un color por sí mismo. Es contra una superficie blanca que se aprecia mejor el juego de luces y sombras, sólidos y vacíos. Goetthe dijo “el color es el dolor de la luz”.
La blancura es tal vez la memoria y la anticipación del color. Para mi, el contraste viene de la definición, la cual es natural, orgánica, cambiante, conteniendo en tiempos diferentes, todos los colores del arco iris. Y lo que es hecho por el hombre debe de ayudar a enfocar e intensificar la percepción de lo que esta a nuestro alrededor. Como he dicho muchas veces, al describir mi propia estética que mía es la preocupación con la luz y el espacio, no el espacio abstracto, no el espacio sin escala, sino un espacio cuyo orden y definición se relaciona con la luz, a la escala humana y a una cultura arquitectónica. La arquitectura es vital y duradera porque nos contiene, describe el espacio, espacio por el que nos movemos, salimos y usamos. Yo trabajo con volumen y superficie, manipulando formas en la luz, cambiando la escala, las vistas y el movimiento. En este sentido, la blancura ha sido el significado de la intensa percepción y del aumento del poder visual de la forma. Esta es una de las muchas formas de lograr esto y yo espero poder ser capaz de explorar una serie de alternativas en el futuro. Mis fuentes incluyen mucha de la historia de la arquitectura, pero mis citas y alusiones nunca son literales, mis significados son siempre internos y mis metáforas puramente arquitecturales.
Para mi, parte de la trascendencia de una conciencia de la historia arquitectural, es que nosotros evaluamos de nuevo la permanencia, la continuidad y además la cualidad. Estoy profundamente interesado en hacer edificios y prefiero pensar en mi como un maestro constructor más que como un artista, el arte de la arquitectura demanda últimamente esto.
El mío es un intento de encontrar y redefinir un sentido del orden, para entender luego, una relación entre lo que ha sido y lo que puede ser; para extraer de nuestra cultura ambos lo eterno y lo actual. Esto para mi es la base del estilo, de la decisión para incluir o excluir, escoger el ejercicio final de la individualidad, la voluntad y el intelecto. En este sentido, alguien podría decir que mi estilo es algo que ha nacido fuera de la cultura y además que está profundamente conectado con la experiencia personal. Pero para obtener algún juicio de mi compromiso es necesario consultar mi trabajo. Fundamentalmente, mis pensamientos son sobre espacio, forma, luz y como hacerlos. Mi meta es la presencia, no la ilusión. Yo sigo sin dar marcha atrás, con vigor y creencia, que lo anterior es el corazón y el alma de la arquitectura.”
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